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miércoles, 30 de mayo de 2012


El concepto teológico, filosófico y antropológico de Dios hace referencia a una supremadeidad.
Dios es el nombre que se le da en español a un ser único omnipotente y personal en religiones teístas y deístas (y otros sistemas de creencias) quien es: o bien la única deidad, en el monoteísmo, o la deidad principal, en algunas formas de politeísmo.
Dios también puede significar un ser supremo no personal como en el panteísmo, y en algunas concepciones es una mera idea o razonamiento sin ninguna realidad subsistente fuera de la mente, como en los sistemas materialistas.
A menudo Dios es concebido como el creador sobrenatural y supervisor del universo. Los teólogos han adscrito una variedad de atributos a las numerosas concepciones diferentes de Dios. Entre estos, los más comunes son omnisciencia, omnipotencia, omnipresencia, omnibenevolencia (perfecta bondad), simplicidad divina, y existencia eterna y necesaria. Dios también ha sido concebido como de naturaleza incorpórea, un ser personal, la fuente de toda obligación moral, y el "mayor ser concebible con existencia". Estos atributos fueron descritos en diferentes grados por los primeros filósofos-teólogos judíos, cristianos y musulmanes, incluidos Maimónides, San Agustín, y Al-Ghazali, respectivamente. Muchos destacados filósofos medievales y filósofos modernos desarrollaron argumentos a favor de la existencia de Dios. En forma análoga numerosos filósofos e intelectuales de renombre han desarrollado argumentos en contra de la existencia de Dios.
Su conceptualización ha sido tema de debate en diversas civilizaciones.



La definición más común de Dios es la de un ser supremo, omnipotente, omnipresente y omnisciente; creador, juez, protector y, en algunas religiones, salvador del universo y la humanidad.
Sobre esta definición existen variaciones

Dios definido como un ser supremo personal

Pueden darse, según las distintas visiones, características variadas y no siempre armonizables entre sí. Además, hay quienes creen en un Dios personal simplemente según argumentos filosóficos, pero sin necesidad de recurrir a un modo religioso de tratar con ese Dios, mientras otros consideran a Dios, con argumentos religiosos sin excluir otros argumentos (también pueden tener argumentos filosóficos), como un ser con el cual tratan y esperan una acción salvadora a favor de los hombres.
Características propuestas:
  • Dios sería capaz de insuflar el aliento adecuado que permite a sus adoradores sostener el sistema de autogobierno que Él mismo define en un compendio de leyes, normas y/o principios catalogados en una colección de libros definidos como sagrados por sus seguidores, y cuyos redactores humanos declaran haber sido guiados por la iluminación divina. Al insuflar ese poder, no causa sufrimiento añadido al sistema de vida rutinario.
  • Dios como ser capaz de someter voluntades.
  • En algunas religiones y corrientes filosóficas, Dios es el creador del universo (cf. Génesis capítulo 1; Romanos 2; Credo Nicenoconstantinopolitano).
  • Algunas tradiciones sostienen que, además de creador, Dios es conservador (teísmo), mientras que otros opinan que Dios es únicamente creador (deísmo).
  • Algunos filósofos afirman que Dios es el principio incondicionado que explica la existencia de todo. No sería, por lo tanto, un concepto al que llegue el pensamiento, sino un postulado del pensar o, como diría Santo Tomás, un prolegómeno a la fe.
En las grandes religiones monoteístas judaísmo, cristianismo, islamismo, fe bahá'í y sijismo, el término «Dios» se refiere a la idea de un ser supremo, infinito, perfecto, creador del universo, que sería pues, el comienzo y el final de todas las cosas. Dentro de las características principales de este Dios Supremo estarían principalmente:
  • Omnipotencia: poder absoluto sobre todas las cosas;
  • Omnipresencia: poder de estar presente en todo lugar;
  • Omnisciencia: poder absoluto de saber las cosas que han sido, que son y que sucederán.
Postulan que Dios es un ser amoroso con su creación y justo y, en el cristianismo, que por medio del Espíritu Santopuede instrumentalizar a personas escogidas para realizar su obra y que Dios es además inteligencia y puede expresar emociones como alegría, cólera o tristeza.
El hombre puede hablar y comunicarse directamente con Dios, sin intermediarios, mediante la oración, puede recibir revelaciones personales, sabiduría e inteligencia adicional para entender los misterios de Dios. Dios además hace revelaciones a profetas, cara a cara, como es el caso de Moisés, Elías y otros profetas. La obra de Dios es dar a los hombres el regalo de la salvación y la vida eterna.
  • Algunas concepciones de Dios se centran en una visión de éste como una realidad eterna, trascendente, inmutable y última, en contraste con el universo visible y continuamente cambiante.
  • Principalmente, a Dios se le atribuyen omnipotencia (todo lo puede), omnipresencia (todo lo abarca), omnisciencia (todo lo sabe), y omnibenevolencia (es absolutamente bueno). Sin embargo, no todos afirman que Dios es moralmente bueno. Mientras que algunos consideran que Dios representa lo moralmente bueno, admitiendo que existe una definición objetiva de lo bueno y lo malo, para otros Dios está por encima de la moralidad, o la determina, de manera que es bueno lo que Dios quiere que sea bueno. No todos sus atributos concuerdan, apareciendo contradicciones que hacen a los críticos negar que Dios pueda tener a la vez los cuatro atributos indicados. Por ejemplo, se afirma que si Dios es el creador omnipotente, omnisciente y el único juez, entonces al crear a la humanidad, incluidos ateos y paganos, sabe cómo será su comportamiento y tendrá que enviarlos al infierno. Este Dios no puede, por tanto, ser bueno desde el punto de vista de todos los humanos, del mismo modo que algunos afirmarán que no todos los humanos son buenos desde el punto de vista de Dios. Éste, el problema de la existencia del mal, es uno de los obstáculos planteados por los escépticos para aceptar ese concepto de Dios. Los creyentes suelen alegar el libre albedrío de los seres humanos para explicar el mal en el mundo, aunque ese argumento no sirve para explicar el mal en la Naturaleza (aunque no está del todo definido el concepto de mal en la Naturaleza, pues existe el problema de que, si el bien y el mal es cuestión de opción hecha (por libertad o razonamiento), la Naturaleza carece de este tipo de opciones, simplemente es como es); y por otra parte, los críticos no consideran compatibles la omnipotencia y la omnisciencia de Dios con el libre albedrío, alegando que si Dios todo lo puede, intervenir implicaría obstaculizar la libertad del ser humano; o el saberlo todo implicaría también que no hay nada dentro de la libertad del ser humano que no esté previamente fijado y dicho. Al respecto de la omnipotencia, se contrapone la característica omnibenevolente de Dios, que al poderlo todo no necesariamente lo hace, sino que deja al ser humano actuar de acuerdo con la característica libre con que lo creó en un inicio y no interfiere, ya sea por apatía o placer (lo que de nuevo contradiría la benevolencia de Dios), o por respeto (nacido de su benevolencia) a la naturaleza con que fue creado el hombre.
  • La teología negativa (o vía negativa) aduce que no se pueden determinar afirmaciones concluyentes sobre los atributos de Dios, mientras que los agnósticos consideran que el limitado conocimiento humano no permite obtener pruebas concluyentes de qué o cómo es Dios. Algunas costumbres relacionadas con el misticismo establecen unos límites al poder de Dios, al considerar que la naturaleza suprema de Dios no deja lugar a la casualidad.
  • La concepción de Dios como ente individual es una característica del monoteísmo. Las diferencias entre monoteísmo y politeísmo dependen de la tradición de los pueblos.

DANIELA QUIROGA.


Filosofo san agustin. Dios.


                                                                                                                          
Dios en el pensamiento de San Agustin

Filosofo San Agustín. Dios.

En torno al tema de Dios gira todo el pensamiento agustiniano.
  • *Primero como Ser supremo, Creador y fuente de todas las realidades.
  • *Segundo como Verdad suprema y Luz intelectual, fuente de la verdad de todas las cosas.
  • *Tercero, como Bondad suprema y fuente de bondad en todas las cosas.
El hombre es incapaz de hacer algo bueno o pensar algo verdadero sin el auxilio divino.

1. La existencia de Dios
La existencia de Dios, en cuanto tal no era ningún problema para Agustín, más bien tendía a poner en duda la propia existencia antes que la de Dios.
Piensa que los hombres, salvo excepciones -"locura de pocos"- también tienen un conocimiento de la existencia de Dios como autor del mundo.
Dios se muestra como existencia evidente ante la razón humana; basta una sencilla reflexión para probarla y afirmarla con toda certeza. Conoce las pruebas de la existencia de Dios: por los grados de ser, por la contingencia, por la causalidad o finalidad.

II. La prueba noológica
Propia de su pensamiento es la llamada prueba noológica de la existencia de Dios. En ella no se propone partir de premisas puramente filosóficas, sino que quiere conducir la simple fe al grado superior de la comprensión de la fe, al intellectus fidei: comprender con la fe aquello en lo que se cree. No se trata pues de indagar si Dios existe, sino "como se revela la existencia de Dios"
La argumentación parte de lo palpable, del indudable hecho de conciencia de "que tú eres, que tú vives y que tú comprendes" (esse, vivere, intelligere). En esto se descubre un orden ascendente: de lo simple a lo más perfecto, de lo exterior a lo interior. La comprensión  ocupa el lugar más alto  en la jerarquía, no sólo incluye los otros dos órdenes, sino que tiene además la facultad de juzgarlos.
Después Agustín analiza la facultad de conocimiento humana.
El hombre percibe el mundo exterior con sus órganos de los sentidos. El sentido interno coordina estas percepciones
Para que exista el conocimiento se requiere la ratio que juzga. La ratio no solo puede juzgar sobre lo demás sino que puede reflexionar sobre ella misma, se plantea si puede haber "algo" en el hombre que esté por encima de la razón, al que le correspondan, siendo la razón humana mutable, los predicados de aeternum  e incommutabile.
El que la razón sea inferior a ese "algo" no basta para llamarlo Dios, debe además estar demostrado que no puede ser superado por nada.
Es la razón la que debe brindarnos la prueba.
La cuestión es pues, si existe "algo" que sea común a todos los entes dotados de razón, que cada uno pueda ver con la razón y el entendimiento porque es patente para todos.
Y en efecto se puede demostrar que la razón conoce lo eterno y lo inmutable y que a la vez es distinta de estos objetos de su conocimiento, puesto que ella misma es sin duda mutable.
De entre los muchos ejemplos de posibles verdades inmutables que hay en nuestro entendimiento, Agustín elige el número. Las leyes matemáticas son patentes a todo pensamiento, no provienen de la percepción sensible y son independientes de ésta: ya sea que lo capte o se equivoque nuestro espíritu, siete y tres son siempre diez.
Tras analizar estas ideas fundamentales, Agustín llega a la conclusión de que existe una verdad inmutable, que contiene todo aquello que es inmutablemente verdadero, que es patente a todos, como una luz a la vez secreta  y universal.
Esta verdad es más excelsa que el entendimiento humano, que no juzga sobre ella sino conforme a sus reglas y, bajo su luz, también reflexiona sobre sí mismo.
La razón encuentra en sí algo absoluto, eterno e inmutable: la verdad. Esta verdad excelsa es Dios, él es el fundamento de todas las verdades. Dios debe existir como condición de posibilidad de las verdades eternas, las cuales reciben su valor de verdad de la Verdad eterna que es el mismo Dios. El pensamiento y el juicio reciben el carácter de necesidad y universalidad de dicha Verdad.
Como se ve, la prueba noológica y la teoría del conocimiento (iluminación) forman una unidad. Ambas dependen de la concepción de verdad  que para Agustín es más que una idea. La verdad es algo ontológico: es lo que es. Dios, en tanto que verdad, es causa del ser y causa del conocimiento.
Se objeta que esta argumentación confunde los planos lógico y ontológico.
Esta objeción no es válida porque Agustín no parte de una verdad lógica sino de la certeza de la propia existencia a la que pertenecen el esse, el vivere y elintelligere. El intelligere no es una función del pensamiento, sino que es una auténtica realidad viviente y personal del hombre. Lo que se persigue es algo que supere excelsitud la realidad del espíritu humano y que por ello, lo sustente y a la vez lo ilumine. La estructura de la prueba noológica ya implica que Dios es aquella realidad que supera el pensamiento humano y, por ende, no puede ser aprehendida por éste. De allí la inefabilidad última de Dios y las afirmaciones agustinianas que recurren a la teología negativa y concluyen en definitiva en la docta ignorantia: "[el alma] conoce cómo no lo conoce"

III. El itinerario existencial
Es un procedimiento que va ascendiendo por grados hasta llegar a Dios. Tiene tres etapas, en que va pasando de lo exterior a lo interior, y de lo interior a lo superior.
·         En las cosas exteriores del mundo corpóreo se pregunta si puede encontrar en ellas al Dios que busca. Las cosas contestan: No somos tu dios, Dios está sobre nosotras.
·         2. Penetra en su propia interioridad y prosigue en su alma la búsqueda. En el análisis de las facultades -sentidos, memoria- y en la multiplicación de las imágenes tampoco lo encuentra.
·         3. En el fondo más recóndito de su alma encuentra la verdad y el bien. Dios está por encima de los sentidos y la memoria, es íntimo y a la vez trascendente al hombre: "Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva...tu estabas dentro mío y yo te buscaba fuera.."

 IV. Naturaleza de Dios
Que Dios sea incomprensible no impide hablar de él por analogías. Dios es la Verdad suma y lo supremo inteligible: por mucho que nos esforcemos nuestras facultades cognoscitivas siempre serán deficientes para llegar a Dios. Por ser  superior a todas nuestras categorías de nuestro pensamiento es  indefinible. Los nombres y predicados que le atribuimos a Dios son deficientes e inadecuados: no podemos atribuirla nada positivamente. Dios es inefable, se le conoce mejor ignorándolo.
Dios es absolutamente trascendente y absolutamente incognoscible. Es el Ser en sí mismo (id ipsum esse) y la realidad suprema, principio y fuente de todos los seres: el nombre que mejor expresa su naturaleza es el que Él se dió a sí mismo: "Yo soy el que soy". Dios es la sola y única realidad absoluta.
Dios es la Esencia inmutable: nada puede adquirir, ni perder. Es perfecto y se basta absolutamente a sí mismo. Es la Esencia de todo. No hay más que un solo Dios y un solo principio de todas las cosas.
Es la bondad suprema: bonum omnis boni. Es el summun bonum y elsummus bonus. Todo lo que es bueno, es bueno por él.
Pese a las esporádicas referencias a la Escritura, las determinaciones de la esencia de Dios como la verdad, el ser y lo bueno son resultado de una reflexión filosófica neoplatónica e independientes del cristianismo; pero ello no quiere decir que sean falsas o insignificantes desde la perspectiva cristiana.
Un caso distinto es el de la Trinidad, el principio de que Dios es trino. Este concepto que afirma la trascendencia y la unidad divinas, proviene estrictamente de la doctrina cristiana.
El análisis de la estructura triádica de la creación, en particular del alma humana, se convierte en conocimiento indirecto de la Trinidad.
Por medio de la analogía Agustín se propone llegar al conocimiento del Dios trinitario partiendo del autoconocimiento del hombre. Para ello somete a la conciencia como tal a un detallado análisis filosófico.
                                               Soy un ser que conozco y que quiero,
                                               conozco que soy y que quiero,
                                               y quiero ser y conocer.
La esencia permanece inalterable; reconocemos tres aspectos en la indivisible unidad de la vida
La terna memoria, intelecto y voluntad constituyen una unidad esencial, pese a su diversidad relativa, cada uno de estos elementos es lo que es mediante los otros dos. No son tres vidas, sino una vida, y no son tres espíritus, sino un espíritu, no son en consecuencia, tres sustancias sino una sustancia.
Las tres facultades fundamentales del espíritu humano no se pueden comprender adecuadamente con las categorías de sustancia y accidente.  Se da en ellas una relatio esencial, sin que haya diversidad sustancial en sus elementos.  Ninguna de las relaciones se convierte en accidente por su "ser en otro". La referencia, el esse ad subsiste en unidad esencial, es el espíritu humano.
Aunque los vestigios de la Trinidad se muestren con especial claridad en el espíritu humano, toda la creación acusa una estructura triádica. La relación con el Creador es esencial para todo lo que es.
No hay aquí un rechazo a la teoría aristotélica de las categorías, simplemente se dice que ellas no son aplicables al  espíritu humano ni a Dios. Lo que sí se perfila aquí una nueva y mayor valoración de la categoría de relatio.

 V. San Agustín, Platón, Plotino: Dios
·   El argumento de Dios como condición de las verdades eternas, las cuales reciben su valor de verdad de Dios, repite el argumento con que Platón demostraba la existencia de las Ideas, sostenidas por la idea de Bien.
·   Las Ideas o arquetipos platónicos, modelos ejemplares de la obra del Demiurgo, se transforma en Agustín: En Dios, en el Verbo Eterno, existen desde toda la eternidad las ideas ejemplares, modelos o arquetipos, pero como idénticas y consustanciales a la misma esencia divina. No es un mundo distinto de Dios, sino las mismas ideas existentes en su inteligencia eterna.
·   Procede de Plotino la afirmación de Dios como Unidad, como principio trascendente de todo ser.
·   Es de inspiración similar la insistencia en la absoluta autosuficiencia de Dios: vida interior de amor y autoconocimiento. La actividad divina esencial consiste en amor y contemplación vueltos hacia el interior. Los actos de Dios sobre las criaturas son secundarios
·   Agustín y los Padres aplicaban para entender la Trinidad, elementos de las concepciones de Plotino acerca de lo divino, aunque con otras interpretaciones: La segunda persona de la Trinidad, el Hijo, la Sabiduría divina, recibe lo afirmado sobre la Inteligencia divina; la actividad del Espíritu Santo se aproxima a la concepción del Alma superior del universo.
 Chavez Yesica
La Felicidad.

Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano, postura defendida por Aristóteles. En cierto sentido, también Platón puede ser encuadrado en esta postura, si bien el horizonte de la felicidad, según Platón, se abre a la vida después de la muerte.
Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie.

Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico. Es la postura que defiende Epicuro.


Aristóteles considera que ser feliz es ser humano en el más pleno sentido de la palabra. Epicuro, por el contrario, se pregunta qué es lo que mueve a los humanos a obrar, porque la felicidad consistirá en conseguirlo, y esa cosa es el placer.
 Aristóteles rechaza que la riqueza pueda ser la felicidad, pues es un medio o para conseguir placeres o para conseguir honores, pero reconoce que existen personas que convierten a las riquezas en su centro de atención.
No obstante, para Aristóteles, estos no son más que bienes externos que no son perseguidos por sí mismos, sino por ser medios para alcanzar la felicidad, puesto que es ésta la única que se basta a sí misma para ser autárquica y perfecta.
Tampoco solamente la consecución del placer nos hace felices. Normalmente necesitamos algo más para serlo y eso nos distingue de los animales.
Para Aristóteles la felicidad humana se basa en la autorrealización dentro de un colectivo humano, adquirida mediante el ejercicio de la virtud.

Schopenhauer no se promete a sí mismo alcanzar la felicidad, sino meramente evitar las penurias y los golpes del destino con la esperanza de que al menos la ausencia de dolor nos proporcione bálsamo para nuestro corazón decepcionado. 

 Aristóteles (384 a.C-322a.C).


Platón ( 427a.C-347a.C).


Epicuro (341a.C-270a.C).

Schopenahuer (1788-1860).







Encontramos la felicidad luchando en el medio de una rabiosa tormenta, no tocando el laúd a la luz de la luna, o recitando poesías en medio de la flores.


Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla. 


Braian   Luna.

martes, 15 de mayo de 2012

¿QUIEN ES DIOS?

Dios es un Ser que existe por Sí mismo desde siempre, absolutamente simple Espíritu, infinitamente perfecto, Creador de cielo y tierra, y soberano Señor de todas las cosas.
Esta definición, si bien incluye la esencia misma de Dios, no es una definición exhaustiva, pues no incluye todos las atributos divinos, los cuales veremos más adelante.
Sin embargo, es un intento de colocarnos ante el Ser perfecto, omnipotente e infinito que es Dios. Y es un intento también de comenzar a ubicarnos nosotros en nuestra verdadera realidad: si Dios es todo eso y mucho más, ¡qué poca cosa somos nosotros, sus creaturas!

 LA EXISTENCIA DE DIOS.


 Argumento general: prioridad absoluta del ser en acto sobre el ser en potencia.

Aristóteles llega a la existencia de un Dios único por la línea de la absoluta prioridad del acto sobre la potencia. Un principio netamente aristotélico, de gran trascendencia es prioridad del acto respecto al ser en potencia. El acto es “antes” que el ser en potencia, no sólo según la perfección, sino también según el tiempo, y en todos los sentidos. Por tanto allí donde se encuentre ente en potencia es preciso que haya un ser en acto, superior, que le comunique actualidad; y así siempre, hasta llegar a un Acto tal que, no teniendo potencialidad alguna, sea Acto “puro”, el Acto superior a cualquier acto; y en consecuencia, no puede ser precedido por ningún otro acto, antes bien los precede a todos, no depende de nada ni es causado, sino que todos dependen de Él. La prioridad del acto exige la existencia del Acto puro (= sin potencia), ya que la actualidad no se sostiene en la potencia sino precisamente a la inversa. Ahora bien, tal prioridad se contempla según dos ópticas: la del conocimiento y la del cambio físico en el mundo.



Pruebas a posteriori para la demostración de la existencia de Dios
Argumentos que parten de los efectos de Dios en el mundo para demostrar su existencia.
          
Santo Tomás consideró que el argumento puramente racional que intenta llegar a la existencia de Dios a partir de la comprensión de la noción de Dios (argumento ontológico, a veces llamado “a priori”) no era adecuado pues no se corresponde con las facultades cognoscitivas humanas. Este filósofo opina que la ciencia debe partir de lo que es más cognoscible para nosotros a lo que es menos cognoscible, aunque en sí mismo sea más inteligible o racional. Dado que el mundo que se ofrece a los sentidos es más cognoscible para nosotros que las realidades puramente inteligibles, debemos partir de ese mundo si queremos demostrar la existencia de Dios. El punto de partida de Santo Tomás es razonable: si Dios ha creado al mundo ha tenido que dejar en él alguna huella o sello particular, del mismo modo que la obra de un artista manifiesta de algún modo las peculiaridades de su autor. Ya San Pablo había sugerido que Dios se manifestaba en el mundo y que podíamos fijarnos en éste para llegar a su existencia.
         Las pruebas de Tomás de  Aquino (las Cinco Vías) son demostraciones a posteriori: parten de los efectos de la actuación de Dios en el mundo para remontarse a Él como causa última. Es verdad que no nos permitirán un exhaustivo conocimiento de su esencia –imposible dada la limitación de nuestra naturaleza– pero sí suficiente como para mantener racionalmente la existencia de Dios.


 La existencia de Dios, ¿es o no es demostrable?


Objeciones por las que parece que Dios no es demostrable:


1. La existencia de Dios es artículo de fe. Pero los contenidos de fe no son demostrables, puesto que la demostración convierte algo en evidente, en cambio la fe trata lo no evidente, como dice el Apóstol en Heb 11,1. Por lo tanto, la existencia de Dios no es demostrable.
2. La base de la demostración está en lo que es. Pero de Dios no podemos saber qué es, sino sóloqué no es, como dice el Damasceno. Por lo tanto, no podemos demostrar la existencia de Dios.
3. Si se demostrase la existencia de Dios, no sería más que a partir de sus efectos. Pero sus efectos no son proporcionales a Él, en cuanto que los efectos son finitos y Él es infinito; y lo finito no es proporcional a lo infinito. Como quiera, pues, que la causa no puede demostrarse a partir de los efectos que no le son proporcionales, parece que la existencia de Dios no puede ser demostrada.


Contra esto: está lo que dice el Apóstol en Rom 1,20: Lo invisible de Dios se hace comprensible y visible por lo creado. Pero esto no sería posible a no ser que por lo creado pudiera ser demostrada la existencia de Dios, ya que lo primero que hay que saber de una cosa es si existe.

Respondo: Toda demostración es doble. Una, por la causa, que es absolutamente previa a cualquier cosa. Se la llama: a causa de. Otra, por el efecto, que es lo primero con lo que nos encontramos; pues el efecto se nos presenta como más evidente que la causa, y por el efecto llegamos a conocer la causa. Se la llama: porque. Por cualquier efecto puede ser demostrada su causa (siempre que los efectos de la causa se nos presenten como más evidentes): porque, como quiera que los efectos dependen de la causa, dado el efecto, necesariamente antes se ha dado la causa. De donde se deduce que la existencia de Dios, aun cuando en sí misma no se nos presenta como evidente, en cambio sí es demostrable por los efectos con que nos encontramos.

A las objeciones:
1. La existencia de Dios y otras verdades que de Él pueden ser conocidas por la sola razón natural, tal como dice Rom 1,19, no son artículos de fe, sino preámbulos a tales artículos. Pues la fe presupone el conocimiento natural, como la gracia presupone la naturaleza, y la perfección lo perfectible. Sin embargo, nada impide que lo que en sí mismo es demostrable y comprensible, sea tenido como creíble por quien no llega a comprender la demostración.
2. Cuando se demuestra la causa por el efecto, es necesario usar el efecto como definición de la causa para probar la existencia de la causa. Esto es así sobre todo por lo que respecta a Dios. Porque para probar que algo existe, es necesario tomar como base lo que significa el nombre, no lo que es; ya que la pregunta qué es presupone otra: si existe. Los nombres dados a Dios se fundamentan en los efectos, como probaremos más adelante (q.13 a.1). De ahí que, demostrado por el efecto la existencia de Dios, podamos tornar como base lo que significa este nombre Dios.
3. Por efectos no proporcionales a la causa no se puede tener un conocimiento exacto de la causa. Sin embargo, por cualquier efecto puede ser demostrada claramente que la causa existe, como se dijo. Así, por efectos divinos puede ser demostrada la existencia de Dios, aun cuando por los efectos no podamos llegar a tener un conocimiento exacto de cómo es Él en sí mismo. 


CANTEROS MARÍA CLARA


¿Quienes son los anticristo?


Si bien en la biblia la palabra anticristo sólo aparece en las cartas del apóstol Juan, en las que hace referencia a la manifestación, precista para el fin de los tiempos, de un adversario decisivo de Cristo; se acostumbra a designar de ese modo a los que reniegan del cristianismo. Entonces, el anticristo podría ser cualquier persona que este en contra de la religión cristiana y lo que ella representa. Bajo este razonamiento, Nietzsche desarrolló su teoria sobre los primero cristianos y se colocó a si mismo como un anticristo crítico, que desmenuza la religión católica en busca de mostrar una verdad que sostiene a pie juntillas. El polémico filósofo aclara, no obstante, que admira y respeta a Jesús y lo considera un superhombre.

Friedrich Wilhelm Nietzsche (1844–1900) fue un filósofo, poeta, músico y filólogo aleman, considerado uno de los pensadores modernos más influyentes del siglo XIX

Realizó una crítica exhaustiva de la cultura, la religión y la filosofia occidental, mediante la deconstruccion de los conceptos que las integran, basada en el análisis de las actitudes morales (positivas y negativas) hacia la vida. Este trabajo afectó profundamente a generaciones posteriores de teólogos, filósofos, sociólogos, psicólogos, poetas, novelistas y dramaturgos.


En síntesis  Nietzsche trata de explicar el hecho de como se formaron los verdaderos anticristo, ya que el Jesus estaba en contra de las iglesias, sacrificios y doctrinas, asi se formo como un "superhombre" lo que los cristianos de hoy en dia no hacen, sino todo lo contrario, forman iglesias doctrinas etc.


Maximiliano Rubial
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