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miércoles, 30 de mayo de 2012

La muerte digna

Para empezar voy a pasar a definir algunos conceptos que se utilizan en este texto referido a lo que hoy hablábamos, me refiero a la "Muerte Digna". Generalmente, se la denomina eutanasia y esta puede ser activa, voluntaria, pasiva, e involuntaria.
Generalmente cuando se habla de la legalización de la eutanasia se suele apelar a la libertad del individuo, que debería decidir con autonomía sobre su muerte. Pero ¿hasta qué punto es real esa libertad en el enfermo? Y ¿cuáles serían las consecuencias de reconocer un derecho a morir? Estas y otras cuestiones fueron estudiadas por una comisión de la Asamblea Nacional francesa.


Los que defienden la legalización de la eutanasia hacen basar en un acto libre y voluntario la petición de ayuda para morir. Y esta petición crearía un derecho: el derecho a morir, universal y real, que es el que se reivindica. Pero si bien después de la Revolución Francesa se ha entendido que cada uno puede disponer de su propia vida y que el suicidio no debe ser objeto de una incriminación penal, la demanda del reconocimiento de un derecho a morir es algo muy distinto: éste compromete a la sociedad en cuanto el suicidio dejaría de ser un asunto privado y pasaría a negociarse públicamente, apelando a reglas tutelares de derechos que incluyen prestaciones ad hoc por parte del poder público.
En Europa hay países como Holanda donde es legal la eutanasia, pero hay otros, como Francia dónde no está despenalizada. En Argentina, la ley de muerte digna fue aprobada el 9 de mayo de este año.

Yo, personalmente creo que si una persona esta sufriendo debería tener el derecho a poder morir y terminar con ese dolor. La cuestión pasa por saber si esa persona realmente sufre, y desde allí poder actuar. A veces es preferible que esa persona deje de sufrir, y debe existir la posibilidad de practicarle la eutanasia para que si el lo desea, se pueda cumplir esa satisfacción. 

Brian Sanchez
Cuerpo, Alma y Espíritu.

La Gnosis sostiene que el hombre está formado por tres sustancias, por tres elementos: el cuerpo, el alma y el Espíritu. Vimos que el cuerpo y el alma han sido creados por el dios creador, tanto el cuerpo como el alma han sido creados por el demiurgo o dios creador. Pero hay otro elemento en el hombre que es increado, que no ha sido creado por el dios creador. Un elemento que proviene de otro mundo, de otro reino, del reino incognoscible de la antimateria que en nuestro estado habitual no podemos siquiera imaginar. Esa chispa antimaterial sin la cual ningún ser humano hubiera evolucionado hasta llegar a ser lo que es ahora, es el Espíritu. Sin Él, ningún ser humano se hubiera diferenciado jamás del animal común. 





Vallejos Lara


La Muerte

¿Que es la Muerte?
La muerte es, en esencia, un proceso terminal que consiste en la extinción del proceso homeostático de un ser vivo y, por ende, concluye con el fin de la vida. El proceso de fallecimiento -aunque está totalmente definido en algunas de sus fases desde un punto de vista neurofisiológico, bioquímico y médico-, aún no es del todo comprendido en su conjunto desde el punto de vista termodinámico y neurológico y existen discrepancias científicas al respecto. Adicionalmente no se ha definido científicamente en qué parte del proceso está el umbral en que se pasa de la vida a la muerte.

El Filosofo Lucrecio  en su libro III de "De la naturaleza de las cosas".
La muerte nada es, ni nos importa,
puesto que es de mortal naturaleza:
y a la manera que en el tiempo antiguo
no sentimos nosotros el conflicto
cuando el cartaginés con grandes fuerzas
llegó por todas partes a embestirnos;
cuando tembló todo el romano imperio
con trépido tumulto, sacudido
de horrible guerra en los profundos aires;
cuando el género humano en mar y tierra
suspenso estuvo sobre cuál de entrambos
vendría a subyugarle; pues lo mismo,
luego que no existamos, y la muerte
hubiere separado cuerpo y alma,
los que forman unidos nuestra esencia,
nada podrá sin duda acaecernos
y darnos sentimiento, no existiendo:
aunque el mar se revuelva con la tierra,
y aunque se junte el mar con las estrellas.

Y aunque el alma y espíritu tuvieran
sensaciones después de divididos,
interés no tomáramos en ello;
siendo nosotros sólo el resultado
del enlace y unión del alma y cuerpo:
ni aunque después de muertos recogiese
nuestra materia el tiempo, y la juntase
segunda vez como al presente se halla,
y a la luz de la vida nos volviese,
este renacimiento nada fuera
siendo una vez cortada la existencia.
Ninguno de nosotros se molesta
por lo que un tiempo fue, ni se entristece
por los sujetos que ha de hacer el tiempo
de la materia nuestra. Pues si miras
la inmensidad de los pasados siglos
y la asombrosa variedad que tienen
todos los movimientos de materia,
podrás tú conocer muy fácilmente
que en el orden actual se han combinado
más de una vez los mismos elementos.
Esto no lo comprende la memoria,
porque ha mediado pausa en nuestra vida
y se han extraviado los principios
de nuestras almas con los movimientos
nuevos enteramente a los sentidos.

No hay, pues, por qué temer desgracia alguna
si se vive aquel tiempo que podría
dejarse ésta sentir. Como la muerte,
quitando de la vista aquel sujeto
a quien pueden caber los infortunios
que sufrimos nosotros al presente,
su existencia anterior del todo anula,
nada debe temer; ni desgraciado
se puede hacer el hombre que no existe:
Y aquél a quien robó la eterna muerte
una vida mortal, se halla lo mismo
que si nunca jamás nacido hubiera.

Por eso, cuando veas indignarse
un hombre por la suerte que le espera
después de muerto, por servir de pasto
a los gusanos, o por ser quemado,
o desgarrado con ferinos dientes,
no es en verdad sincero, y en su pecho
no advierte la inquietud mal desenvuelta:
Si le oímos no duda que la muerte
acabe en él cualquiera sentimiento:
pero no es consiguiente, me parece:
no muere todo él, y sin saberlo
deja subsistir siempre parte suya.

Pues cuando en vida llega a imaginarse
que será desgarrado su cadáver
por las aves y fieras, se lamenta
de su mismo infortunio y desventura;
porque no se despoja de sí mismo
ni del caído cuerpo se retira
bastante el infeliz, y se figura
que existe aún, y sin dejar su lado,
le anima con su propio sentimiento:
Porque si es ciertamente una desgracia
en la muerte servir de pasto a fieras,
encuentro yo no ser menos sensible
ser tostado con fuegos y con llamas,
o ahogado con la miel, o bien transido
de frío, cuando yace en el sepulcro
de mármol frío, y ser pisoteado
además de oprimido con la tierra.

No te verá ya, empero, alegre casa,
no te verá la esposa virtuosa,
ni los dulces hijuelos al encuentro
saldrán corriendo a arrebatar tus besos
de tácita dulzura hinchendo el pecho:
Ni a ti, ni a tus amigos escudarte
podrás jamás con tus gloriosos hechos:
«¡Infeliz! ¡Oh infeliz! dicen; un día
fatal te roba todas las delicias
de la vida feliz»; pero no añaden:
«Ya no te queda sentimiento alguno.»
Si esta verdad tuvieran bien sabida,
y siguiera la práctica a sus dichos,
de gran pena y de miedo se libraran.
En un sopor tus párpados sumidos
con la muerte, en los siglos venideros
no te molestarán seguramente
dolores melancólicos: empero,
al lado de las lúgubres hogueras
derramaremos lágrimas a mares
nosotros sobre ti, ya hecho ceniza;
ni el tiempo borrará de nuestro pecho
el eterno dolor. Si preguntamos
qué significa amor tan acendrado,
si todo para en sueño y en reposo,
¿a qué podrirnos en perpetuo llanto?

Basicamente lo que intenta decir lucrecio es que de nada vale preucuparce por la muerte ya que es algo natura, también que al morir el cuerpo queda separado del alma que junto forman esencia, y que una ves separados por mas que se vuelvan a enlazar la luz de la vida no volverá. 
Dice que aquel que se queja de como terminara su cadáver (comido por los gusanos, etc) no es sincero ya que una vez muerto no sentira dolores ni preocupaciones, que es en vano ponerse triste   ya que tiene la dicha de encontrar en la muerte la vida eterna, y que una vez muerto nos hallamos en la misma situacion que si no hubiera nacido.

San Agustín de Hipona dijo lo siguiente:

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.
No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban\ y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
AMÉN.

Lo que San Agustín expresa es que después de la muerte esta la recompensa de lo todo lo que vivimos ya que estaremos en el paraíso junto con nuestro creador que es aquel ser mas bueno y puro, que nos ama sinceramente, y que aquel lugar en donde estaremos sera el mas hermoso que jamas hallamos visto y que en este mundo no hay belleza que pueda compararse. Por lo cual pide que cuando recordemos a aquel ser amado que la muerte nos quito no nos pongamos triste ya que una vez muerto se halla mejor que en vida.



Martínez Verónica.

La Muerte:
La muerte es personal e intransferible, nadie puede morir por nosotros, como no podemos retrasar ni cambiar la muerte de una persona por la de otra, la muerte es a la vez lo más individualizado e igualitario: en ese momento nadie es más ni menos que nadie. Otra cosa más sabemos de la muerte, morirse no pertenece a personas mayores ni enfermas, desde el primer momento que empezamos a vivir estamos preparados para morir. Por muy sanos que estemos no es raro morir y no es algo raro. Todo lo que sabemos acerca de la muerte es muy seguro, pero nadie puede contar como se vive desde uno mismo, se suele saber lo que es morirse, pero no lo que es morirme. Pero para dar sentido a la muerte e intentar explicar un poco el morirse siempre ha estado la religión, si la muerte no existiese no habría dioses.
Concepciones de Algunos filósofos:
Platón: En boca de Sócrates nos dice que la filosofía es aprender a morir.
Los estoicos: Decían que la filosofía es "un comentario sobre la muerte".
Montaigne: Decia Que filosofar es preparse para morir.
Hegel: La muerte es la negatividad máxima, que libera al espíritu encerrado en la naturaleza; el hombre es la muerte misma, el espíritu de Dios sobre lo dado, la violencia sobre lo existente para dialécticamente realizar el espíritu.
Heidegger: concibe al hombre como un "ser para la muerte". 

Epicuro decía: ¿Por qué ocuparme de la muerte? Cuando yo estoy, ella no está. Cuando ella está, yo no estoy.


Lucas More
La MUERTE

La muerte es personal e intransferible, nadie puede morir por nosotros, la muerte es el proceso más individualizador e igualitario que existe.


Todos al escuchar hablar de la muerte la asimilamos como algo oscuro, malo y fatal, pero nadie sabe lo que sucede cuando la misma llega.

Vallejos Lara
¿Qué es la MUERTE según Sócrates?

" El temor a la muerte, señores, no es otra cosa que considerarse sabio sin serlo, ya que es creer sobre aquello que no se sabe. Quizás la muerte se la mayor bendición del ser humano, nadie lo sabe, y sin embargo todo el mundo le teme como si supiera con absoluta certeza que es el peor de los males."



Vallejos Lara. 

LA MUERTE


La muerte es el término de la vida a causa de la imposibilidad orgánica de sostener el proceso homeostático. Se trata del final del organismo vivo que se había creado a partir de un nacimiento.
MuerteEl concepto de muerte, de todas maneras, ha variado a lo largo de la historia. En la antigüedad se consideraba que la muerte, como evento, tenía lugar cuando el corazón dejaba de latir y el ser vivo ya no respiraba. Con el avance de la ciencia, la muerte pasó a entenderse como un proceso que, a partir de un cierto momento, se vuelve irreversible.
En la actualidad, una persona puede haber dejado de respirar por sus propios medios y, sin embargo, seguir con vida a través de un respirador artificial Por otra parte, puede hablarse demuerte cerebral para hacer referencia al cese completo e irreversible de la actividad cerebral.
Más allá de la biología, existe una concepción social y religiosa sobre la muerte. Se suele considerar a la muerte como la separación del cuerpo y el alma. Por lo tanto, la muerte implicaría el final de la vida física pero no de la existencia. La creencia en la reencarnación también es bastante común.
Un esqueleto cubierto con una especie de túnica y una guadaña es el símbolo de la muerte. A la Muerte como figura se la conoce como Parca. Por ejemplo: “Cuando la Parca viene a buscarte, no hay nada que hacer”.
EZEQUIEL JAIME.

domingo, 13 de mayo de 2012


¿QUE ES LA MUERTE?

La muerte es, en esencia, un proceso terminal que consiste en la extinción del proceso homeostático (es decir, la perdida del equilibrio entre la necesidad y su satisfacción) de un ser vivo y, por ende, concluye con el fin de la vida. Desde el punto de vista médico es el cese global de funciones sistémicas en especial de las funciones bioeléctricas cerebrales, y por ende de las neuronales.

PARA LA FILOSOFIA

La muerte es personal e intransferible, nadie puede morir por nosotros, como no podemos retrasar ni cambiar la muerte de una persona por la de otra, la muerte es a la vez lo más individualizador e igualitario: en ese momento nadie es más ni menos que nadie.
Todo lo que sabemos acerca de la muerte es muy seguro, pero nadie puede contar como se vive desde uno mismo, se suele saber lo que es morirse, pero no lo que es morirme. Pero para dar sentido a la muerte e intentar explicar un poco el morirme siempre ha estado la religión, si la muerte no existiese no habría dioses.

LA MUERTE SEGÚN:

PLATÓN: Platón considera que filosofar es prepararse para morir, pero prepararse para morir no es otra cosa que pensar en la vida(mortal en que vivimos. El saber que vas a morir es lo que hace que tu vida sea única e irrepetible. Todos las tareas y empeños que hacemos o ponemos en nuestra vida lo utilizamos para resistir ante la muerte. Es la conciencia de la muerte la que convierte la vida en un asunto muy serio para cada uno.

CRISTIANISMO: Al contrario que las leyendas más antiguas que intentaban explicar la inevitabilidad de la muerte, el cristianismo promete una existencia más feliz y luminosa que la vida terrenal para quienes hayan cumplido los preceptos de Dios, si no se cumplen se tendrá una existencia de refinadas torturas. Lo que quiere decir que si cumples las leyes establecidas por Dios tendrás una existencia (que no es vida porque no estamos hablando de otro mundo material) feliz y tranquila, pero si en la vida no haces caso a esas leyes y no te mereces ese acceso a la vida feliz, tu existencia será una amargura constante.

EPICURO: Este sabio con su obra Carta a Meneceo, trata de convencernos de que no hay que tenerle miedo a la muerte si reflexionamos sobre ella. Epicuro afirma que los verdugos y horrores infernales no son mas que fábulas que no deben asustarnos a la hora de pensar en la muerte ya que nunca vamos a coexistir con la muerte, si estamos nosotros no puede estar la muerte y al contrario. Es decir según Epicuro nos morimos, pero nunca estamos muertos. Lo temible sería si coexistiésemos con la muerte y quedarse de algún modo presente, pero sabiendo que uno ya se ha ido del todo.

LUCRECIO: Lucrecio planteaba que si habíamos estado tanto tiempo sin ser (antes de nacer), si volviésemos al mismo sitio ( si existe ) del que partimos. 


Aye Bonifacio :D
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