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miércoles, 30 de mayo de 2012

Filosofo san agustin. Dios.


                                                                                                                          
Dios en el pensamiento de San Agustin

Filosofo San Agustín. Dios.

En torno al tema de Dios gira todo el pensamiento agustiniano.
  • *Primero como Ser supremo, Creador y fuente de todas las realidades.
  • *Segundo como Verdad suprema y Luz intelectual, fuente de la verdad de todas las cosas.
  • *Tercero, como Bondad suprema y fuente de bondad en todas las cosas.
El hombre es incapaz de hacer algo bueno o pensar algo verdadero sin el auxilio divino.

1. La existencia de Dios
La existencia de Dios, en cuanto tal no era ningún problema para Agustín, más bien tendía a poner en duda la propia existencia antes que la de Dios.
Piensa que los hombres, salvo excepciones -"locura de pocos"- también tienen un conocimiento de la existencia de Dios como autor del mundo.
Dios se muestra como existencia evidente ante la razón humana; basta una sencilla reflexión para probarla y afirmarla con toda certeza. Conoce las pruebas de la existencia de Dios: por los grados de ser, por la contingencia, por la causalidad o finalidad.

II. La prueba noológica
Propia de su pensamiento es la llamada prueba noológica de la existencia de Dios. En ella no se propone partir de premisas puramente filosóficas, sino que quiere conducir la simple fe al grado superior de la comprensión de la fe, al intellectus fidei: comprender con la fe aquello en lo que se cree. No se trata pues de indagar si Dios existe, sino "como se revela la existencia de Dios"
La argumentación parte de lo palpable, del indudable hecho de conciencia de "que tú eres, que tú vives y que tú comprendes" (esse, vivere, intelligere). En esto se descubre un orden ascendente: de lo simple a lo más perfecto, de lo exterior a lo interior. La comprensión  ocupa el lugar más alto  en la jerarquía, no sólo incluye los otros dos órdenes, sino que tiene además la facultad de juzgarlos.
Después Agustín analiza la facultad de conocimiento humana.
El hombre percibe el mundo exterior con sus órganos de los sentidos. El sentido interno coordina estas percepciones
Para que exista el conocimiento se requiere la ratio que juzga. La ratio no solo puede juzgar sobre lo demás sino que puede reflexionar sobre ella misma, se plantea si puede haber "algo" en el hombre que esté por encima de la razón, al que le correspondan, siendo la razón humana mutable, los predicados de aeternum  e incommutabile.
El que la razón sea inferior a ese "algo" no basta para llamarlo Dios, debe además estar demostrado que no puede ser superado por nada.
Es la razón la que debe brindarnos la prueba.
La cuestión es pues, si existe "algo" que sea común a todos los entes dotados de razón, que cada uno pueda ver con la razón y el entendimiento porque es patente para todos.
Y en efecto se puede demostrar que la razón conoce lo eterno y lo inmutable y que a la vez es distinta de estos objetos de su conocimiento, puesto que ella misma es sin duda mutable.
De entre los muchos ejemplos de posibles verdades inmutables que hay en nuestro entendimiento, Agustín elige el número. Las leyes matemáticas son patentes a todo pensamiento, no provienen de la percepción sensible y son independientes de ésta: ya sea que lo capte o se equivoque nuestro espíritu, siete y tres son siempre diez.
Tras analizar estas ideas fundamentales, Agustín llega a la conclusión de que existe una verdad inmutable, que contiene todo aquello que es inmutablemente verdadero, que es patente a todos, como una luz a la vez secreta  y universal.
Esta verdad es más excelsa que el entendimiento humano, que no juzga sobre ella sino conforme a sus reglas y, bajo su luz, también reflexiona sobre sí mismo.
La razón encuentra en sí algo absoluto, eterno e inmutable: la verdad. Esta verdad excelsa es Dios, él es el fundamento de todas las verdades. Dios debe existir como condición de posibilidad de las verdades eternas, las cuales reciben su valor de verdad de la Verdad eterna que es el mismo Dios. El pensamiento y el juicio reciben el carácter de necesidad y universalidad de dicha Verdad.
Como se ve, la prueba noológica y la teoría del conocimiento (iluminación) forman una unidad. Ambas dependen de la concepción de verdad  que para Agustín es más que una idea. La verdad es algo ontológico: es lo que es. Dios, en tanto que verdad, es causa del ser y causa del conocimiento.
Se objeta que esta argumentación confunde los planos lógico y ontológico.
Esta objeción no es válida porque Agustín no parte de una verdad lógica sino de la certeza de la propia existencia a la que pertenecen el esse, el vivere y elintelligere. El intelligere no es una función del pensamiento, sino que es una auténtica realidad viviente y personal del hombre. Lo que se persigue es algo que supere excelsitud la realidad del espíritu humano y que por ello, lo sustente y a la vez lo ilumine. La estructura de la prueba noológica ya implica que Dios es aquella realidad que supera el pensamiento humano y, por ende, no puede ser aprehendida por éste. De allí la inefabilidad última de Dios y las afirmaciones agustinianas que recurren a la teología negativa y concluyen en definitiva en la docta ignorantia: "[el alma] conoce cómo no lo conoce"

III. El itinerario existencial
Es un procedimiento que va ascendiendo por grados hasta llegar a Dios. Tiene tres etapas, en que va pasando de lo exterior a lo interior, y de lo interior a lo superior.
·         En las cosas exteriores del mundo corpóreo se pregunta si puede encontrar en ellas al Dios que busca. Las cosas contestan: No somos tu dios, Dios está sobre nosotras.
·         2. Penetra en su propia interioridad y prosigue en su alma la búsqueda. En el análisis de las facultades -sentidos, memoria- y en la multiplicación de las imágenes tampoco lo encuentra.
·         3. En el fondo más recóndito de su alma encuentra la verdad y el bien. Dios está por encima de los sentidos y la memoria, es íntimo y a la vez trascendente al hombre: "Tarde te amé, hermosura tan antigua y tan nueva...tu estabas dentro mío y yo te buscaba fuera.."

 IV. Naturaleza de Dios
Que Dios sea incomprensible no impide hablar de él por analogías. Dios es la Verdad suma y lo supremo inteligible: por mucho que nos esforcemos nuestras facultades cognoscitivas siempre serán deficientes para llegar a Dios. Por ser  superior a todas nuestras categorías de nuestro pensamiento es  indefinible. Los nombres y predicados que le atribuimos a Dios son deficientes e inadecuados: no podemos atribuirla nada positivamente. Dios es inefable, se le conoce mejor ignorándolo.
Dios es absolutamente trascendente y absolutamente incognoscible. Es el Ser en sí mismo (id ipsum esse) y la realidad suprema, principio y fuente de todos los seres: el nombre que mejor expresa su naturaleza es el que Él se dió a sí mismo: "Yo soy el que soy". Dios es la sola y única realidad absoluta.
Dios es la Esencia inmutable: nada puede adquirir, ni perder. Es perfecto y se basta absolutamente a sí mismo. Es la Esencia de todo. No hay más que un solo Dios y un solo principio de todas las cosas.
Es la bondad suprema: bonum omnis boni. Es el summun bonum y elsummus bonus. Todo lo que es bueno, es bueno por él.
Pese a las esporádicas referencias a la Escritura, las determinaciones de la esencia de Dios como la verdad, el ser y lo bueno son resultado de una reflexión filosófica neoplatónica e independientes del cristianismo; pero ello no quiere decir que sean falsas o insignificantes desde la perspectiva cristiana.
Un caso distinto es el de la Trinidad, el principio de que Dios es trino. Este concepto que afirma la trascendencia y la unidad divinas, proviene estrictamente de la doctrina cristiana.
El análisis de la estructura triádica de la creación, en particular del alma humana, se convierte en conocimiento indirecto de la Trinidad.
Por medio de la analogía Agustín se propone llegar al conocimiento del Dios trinitario partiendo del autoconocimiento del hombre. Para ello somete a la conciencia como tal a un detallado análisis filosófico.
                                               Soy un ser que conozco y que quiero,
                                               conozco que soy y que quiero,
                                               y quiero ser y conocer.
La esencia permanece inalterable; reconocemos tres aspectos en la indivisible unidad de la vida
La terna memoria, intelecto y voluntad constituyen una unidad esencial, pese a su diversidad relativa, cada uno de estos elementos es lo que es mediante los otros dos. No son tres vidas, sino una vida, y no son tres espíritus, sino un espíritu, no son en consecuencia, tres sustancias sino una sustancia.
Las tres facultades fundamentales del espíritu humano no se pueden comprender adecuadamente con las categorías de sustancia y accidente.  Se da en ellas una relatio esencial, sin que haya diversidad sustancial en sus elementos.  Ninguna de las relaciones se convierte en accidente por su "ser en otro". La referencia, el esse ad subsiste en unidad esencial, es el espíritu humano.
Aunque los vestigios de la Trinidad se muestren con especial claridad en el espíritu humano, toda la creación acusa una estructura triádica. La relación con el Creador es esencial para todo lo que es.
No hay aquí un rechazo a la teoría aristotélica de las categorías, simplemente se dice que ellas no son aplicables al  espíritu humano ni a Dios. Lo que sí se perfila aquí una nueva y mayor valoración de la categoría de relatio.

 V. San Agustín, Platón, Plotino: Dios
·   El argumento de Dios como condición de las verdades eternas, las cuales reciben su valor de verdad de Dios, repite el argumento con que Platón demostraba la existencia de las Ideas, sostenidas por la idea de Bien.
·   Las Ideas o arquetipos platónicos, modelos ejemplares de la obra del Demiurgo, se transforma en Agustín: En Dios, en el Verbo Eterno, existen desde toda la eternidad las ideas ejemplares, modelos o arquetipos, pero como idénticas y consustanciales a la misma esencia divina. No es un mundo distinto de Dios, sino las mismas ideas existentes en su inteligencia eterna.
·   Procede de Plotino la afirmación de Dios como Unidad, como principio trascendente de todo ser.
·   Es de inspiración similar la insistencia en la absoluta autosuficiencia de Dios: vida interior de amor y autoconocimiento. La actividad divina esencial consiste en amor y contemplación vueltos hacia el interior. Los actos de Dios sobre las criaturas son secundarios
·   Agustín y los Padres aplicaban para entender la Trinidad, elementos de las concepciones de Plotino acerca de lo divino, aunque con otras interpretaciones: La segunda persona de la Trinidad, el Hijo, la Sabiduría divina, recibe lo afirmado sobre la Inteligencia divina; la actividad del Espíritu Santo se aproxima a la concepción del Alma superior del universo.
 Chavez Yesica

La muerte digna

Para empezar voy a pasar a definir algunos conceptos que se utilizan en este texto referido a lo que hoy hablábamos, me refiero a la "Muerte Digna". Generalmente, se la denomina eutanasia y esta puede ser activa, voluntaria, pasiva, e involuntaria.
Generalmente cuando se habla de la legalización de la eutanasia se suele apelar a la libertad del individuo, que debería decidir con autonomía sobre su muerte. Pero ¿hasta qué punto es real esa libertad en el enfermo? Y ¿cuáles serían las consecuencias de reconocer un derecho a morir? Estas y otras cuestiones fueron estudiadas por una comisión de la Asamblea Nacional francesa.


Los que defienden la legalización de la eutanasia hacen basar en un acto libre y voluntario la petición de ayuda para morir. Y esta petición crearía un derecho: el derecho a morir, universal y real, que es el que se reivindica. Pero si bien después de la Revolución Francesa se ha entendido que cada uno puede disponer de su propia vida y que el suicidio no debe ser objeto de una incriminación penal, la demanda del reconocimiento de un derecho a morir es algo muy distinto: éste compromete a la sociedad en cuanto el suicidio dejaría de ser un asunto privado y pasaría a negociarse públicamente, apelando a reglas tutelares de derechos que incluyen prestaciones ad hoc por parte del poder público.
En Europa hay países como Holanda donde es legal la eutanasia, pero hay otros, como Francia dónde no está despenalizada. En Argentina, la ley de muerte digna fue aprobada el 9 de mayo de este año.

Yo, personalmente creo que si una persona esta sufriendo debería tener el derecho a poder morir y terminar con ese dolor. La cuestión pasa por saber si esa persona realmente sufre, y desde allí poder actuar. A veces es preferible que esa persona deje de sufrir, y debe existir la posibilidad de practicarle la eutanasia para que si el lo desea, se pueda cumplir esa satisfacción. 

Brian Sanchez


La belleza
La belleza es una forma para interpretar lo existente de una forma en la cual nosotros le damos características buenas o malas a nuestro parecer a las cosas que vemos.
La belleza está en todas partes, todo lo que nos rodea es belleza en general, pero lo que diferencia las cosas es que cada uno de nosotros piensa diferente y le damos un sentido de belleza  a lo que percibimos. Aunque la sociedad también ha influido mucho en la forma de captar la belleza,  nos ha impuesto a ver algunas cosas grotescas y otras cosas bellas, ya que al paso del tiempo muchas personas  han cambiado la manera de expresar lo bello, la belleza es algo que nadie ha podido capturar ni entender de verdad, una incógnita en este mundo donde para nosotros la belleza tiene muchos significados.
La belleza siempre ha estado presente en nuestras vidas e influye mucho en la manera en que cada persona toma sus decisiones, ya que desde que somos pequeños y empezamos a descubrir de cierta manera el mundo , cada uno de nosotros tiene una manera diferente de ver las cosas y empezamos a seleccionar nuestros gustos, lo que nos atrae o lo que nos causa repulsión, el hecho de que nosotros empecemos a escoger diferentes criterios en lo que vemos nos va dando una idea de la belleza que buscamos, la belleza siempre ha sido un reto personal de una persona por lo que quiere lograr  u obtener de alguna cosa. El tener ciertos gustos y sentimientos diferentes por las cosas hace que la belleza captada en cada una de las personas sea diferente, todos tenemos una manera diferente de captar la belleza, pero muchas de las cosas que a nosotros nos parecen bellas a otras personas también les parecen, pero no las percatamos de la misma manera.
Filosofos qe hablan de la belleza.
Platón ca. 428 a. C./427 a. C. – 347 a. C.- filósofo griego, alumno de Sócrates y maestro de Aristóteles. 
Entre sus obras más importantes se encuentran: la República, en la cual elabora la filosofía política de un estado ideal; el Fedro, en el que desarrolla una compleja e influyente teoría psicológica; el Timeo, un influyente ensayo de cosmogonía, cosmología racional, física y escatología, influido por las matemáticas pitagóricas; y el Teeteto, el primer estudio conocido sobre filosofía de la ciencia.
Fue fundador de la Academia de Atenas, donde estudió Aristóteles. Participó activamente en la enseñanza de la Academia y escribió sobre diversos temas filosóficos, especialmente los que trataban de la política, ética, metafísica, antropología y epistemología. El conjunto de las obras más famosas de Platón se han denominado Diálogos, debido a su estructura dramática de debate entre interlocutores, si bien varios epigramas y cartas suyos también han perdurado.
" La belleza es el esplendor de la verdad."




Aristóteles 
 384 a. C. –322a. C. -fue un filósofo, lógico y científico de laAntigua
 Grecia cuyas ideas han ejercido una enorme influencia sobre la 
historia intelectual de Occidente.
Aristóteles escribió 
cerca de 200 tratados
 (de los cuales sólo nos 
han llegado 31) 
sobre una 
enorme variedad de temas, 
incluyendo lógica,
 metafísica, 
filosofía de la ciencia, ética, 
filosofía política, estética, 
retórica, física, astronomía y biología.


Entre muchas otras contribuciones, Aristóteles formuló 
la teoría de la generación espontánea, el principio de no 
contradicción, las nociones de categoría, sustancia, acto,
 potencia, etc. 
Algunas de sus ideas, que fueron novedosas para la filosofía 
de su tiempo, hoy forman parte del sentido común de muchas personas.
Aristóteles fue discípulo de Platón y de otros pensadores (como Eudoxo) 
durante los veinte años que estuvo en la Academia de Atenas, luego fue
 maestro de Alejandro Magno en el Reino de Macedonia, y finalmente
 fundó el Liceo en Atenas, donde enseñó hasta un año antes de su muerte.

"La belleza del hombre está o en la sonoridad, o 
en el significado."


Ovando Julieta




Cuerpo, Alma y Espíritu.

La Gnosis sostiene que el hombre está formado por tres sustancias, por tres elementos: el cuerpo, el alma y el Espíritu. Vimos que el cuerpo y el alma han sido creados por el dios creador, tanto el cuerpo como el alma han sido creados por el demiurgo o dios creador. Pero hay otro elemento en el hombre que es increado, que no ha sido creado por el dios creador. Un elemento que proviene de otro mundo, de otro reino, del reino incognoscible de la antimateria que en nuestro estado habitual no podemos siquiera imaginar. Esa chispa antimaterial sin la cual ningún ser humano hubiera evolucionado hasta llegar a ser lo que es ahora, es el Espíritu. Sin Él, ningún ser humano se hubiera diferenciado jamás del animal común. 





Vallejos Lara


La Felicidad.

Ser feliz es autorrealizarse, alcanzar las metas propias de un ser humano, postura defendida por Aristóteles. En cierto sentido, también Platón puede ser encuadrado en esta postura, si bien el horizonte de la felicidad, según Platón, se abre a la vida después de la muerte.
Ser feliz es ser autosuficiente, valerse por sí mismo sin depender de nada ni de nadie.

Ser feliz es experimentar placer intelectual y físico y conseguir evitar el sufrimiento mental y físico. Es la postura que defiende Epicuro.


Aristóteles considera que ser feliz es ser humano en el más pleno sentido de la palabra. Epicuro, por el contrario, se pregunta qué es lo que mueve a los humanos a obrar, porque la felicidad consistirá en conseguirlo, y esa cosa es el placer.
 Aristóteles rechaza que la riqueza pueda ser la felicidad, pues es un medio o para conseguir placeres o para conseguir honores, pero reconoce que existen personas que convierten a las riquezas en su centro de atención.
No obstante, para Aristóteles, estos no son más que bienes externos que no son perseguidos por sí mismos, sino por ser medios para alcanzar la felicidad, puesto que es ésta la única que se basta a sí misma para ser autárquica y perfecta.
Tampoco solamente la consecución del placer nos hace felices. Normalmente necesitamos algo más para serlo y eso nos distingue de los animales.
Para Aristóteles la felicidad humana se basa en la autorrealización dentro de un colectivo humano, adquirida mediante el ejercicio de la virtud.

Schopenhauer no se promete a sí mismo alcanzar la felicidad, sino meramente evitar las penurias y los golpes del destino con la esperanza de que al menos la ausencia de dolor nos proporcione bálsamo para nuestro corazón decepcionado. 

 Aristóteles (384 a.C-322a.C).


Platón ( 427a.C-347a.C).


Epicuro (341a.C-270a.C).

Schopenahuer (1788-1860).







Encontramos la felicidad luchando en el medio de una rabiosa tormenta, no tocando el laúd a la luz de la luna, o recitando poesías en medio de la flores.


Del mismo modo que no tenemos derecho a consumir riqueza sin producirla, tampoco lo tenemos a consumir felicidad sin producirla. 


Braian   Luna.

La Muerte

¿Que es la Muerte?
La muerte es, en esencia, un proceso terminal que consiste en la extinción del proceso homeostático de un ser vivo y, por ende, concluye con el fin de la vida. El proceso de fallecimiento -aunque está totalmente definido en algunas de sus fases desde un punto de vista neurofisiológico, bioquímico y médico-, aún no es del todo comprendido en su conjunto desde el punto de vista termodinámico y neurológico y existen discrepancias científicas al respecto. Adicionalmente no se ha definido científicamente en qué parte del proceso está el umbral en que se pasa de la vida a la muerte.

El Filosofo Lucrecio  en su libro III de "De la naturaleza de las cosas".
La muerte nada es, ni nos importa,
puesto que es de mortal naturaleza:
y a la manera que en el tiempo antiguo
no sentimos nosotros el conflicto
cuando el cartaginés con grandes fuerzas
llegó por todas partes a embestirnos;
cuando tembló todo el romano imperio
con trépido tumulto, sacudido
de horrible guerra en los profundos aires;
cuando el género humano en mar y tierra
suspenso estuvo sobre cuál de entrambos
vendría a subyugarle; pues lo mismo,
luego que no existamos, y la muerte
hubiere separado cuerpo y alma,
los que forman unidos nuestra esencia,
nada podrá sin duda acaecernos
y darnos sentimiento, no existiendo:
aunque el mar se revuelva con la tierra,
y aunque se junte el mar con las estrellas.

Y aunque el alma y espíritu tuvieran
sensaciones después de divididos,
interés no tomáramos en ello;
siendo nosotros sólo el resultado
del enlace y unión del alma y cuerpo:
ni aunque después de muertos recogiese
nuestra materia el tiempo, y la juntase
segunda vez como al presente se halla,
y a la luz de la vida nos volviese,
este renacimiento nada fuera
siendo una vez cortada la existencia.
Ninguno de nosotros se molesta
por lo que un tiempo fue, ni se entristece
por los sujetos que ha de hacer el tiempo
de la materia nuestra. Pues si miras
la inmensidad de los pasados siglos
y la asombrosa variedad que tienen
todos los movimientos de materia,
podrás tú conocer muy fácilmente
que en el orden actual se han combinado
más de una vez los mismos elementos.
Esto no lo comprende la memoria,
porque ha mediado pausa en nuestra vida
y se han extraviado los principios
de nuestras almas con los movimientos
nuevos enteramente a los sentidos.

No hay, pues, por qué temer desgracia alguna
si se vive aquel tiempo que podría
dejarse ésta sentir. Como la muerte,
quitando de la vista aquel sujeto
a quien pueden caber los infortunios
que sufrimos nosotros al presente,
su existencia anterior del todo anula,
nada debe temer; ni desgraciado
se puede hacer el hombre que no existe:
Y aquél a quien robó la eterna muerte
una vida mortal, se halla lo mismo
que si nunca jamás nacido hubiera.

Por eso, cuando veas indignarse
un hombre por la suerte que le espera
después de muerto, por servir de pasto
a los gusanos, o por ser quemado,
o desgarrado con ferinos dientes,
no es en verdad sincero, y en su pecho
no advierte la inquietud mal desenvuelta:
Si le oímos no duda que la muerte
acabe en él cualquiera sentimiento:
pero no es consiguiente, me parece:
no muere todo él, y sin saberlo
deja subsistir siempre parte suya.

Pues cuando en vida llega a imaginarse
que será desgarrado su cadáver
por las aves y fieras, se lamenta
de su mismo infortunio y desventura;
porque no se despoja de sí mismo
ni del caído cuerpo se retira
bastante el infeliz, y se figura
que existe aún, y sin dejar su lado,
le anima con su propio sentimiento:
Porque si es ciertamente una desgracia
en la muerte servir de pasto a fieras,
encuentro yo no ser menos sensible
ser tostado con fuegos y con llamas,
o ahogado con la miel, o bien transido
de frío, cuando yace en el sepulcro
de mármol frío, y ser pisoteado
además de oprimido con la tierra.

No te verá ya, empero, alegre casa,
no te verá la esposa virtuosa,
ni los dulces hijuelos al encuentro
saldrán corriendo a arrebatar tus besos
de tácita dulzura hinchendo el pecho:
Ni a ti, ni a tus amigos escudarte
podrás jamás con tus gloriosos hechos:
«¡Infeliz! ¡Oh infeliz! dicen; un día
fatal te roba todas las delicias
de la vida feliz»; pero no añaden:
«Ya no te queda sentimiento alguno.»
Si esta verdad tuvieran bien sabida,
y siguiera la práctica a sus dichos,
de gran pena y de miedo se libraran.
En un sopor tus párpados sumidos
con la muerte, en los siglos venideros
no te molestarán seguramente
dolores melancólicos: empero,
al lado de las lúgubres hogueras
derramaremos lágrimas a mares
nosotros sobre ti, ya hecho ceniza;
ni el tiempo borrará de nuestro pecho
el eterno dolor. Si preguntamos
qué significa amor tan acendrado,
si todo para en sueño y en reposo,
¿a qué podrirnos en perpetuo llanto?

Basicamente lo que intenta decir lucrecio es que de nada vale preucuparce por la muerte ya que es algo natura, también que al morir el cuerpo queda separado del alma que junto forman esencia, y que una ves separados por mas que se vuelvan a enlazar la luz de la vida no volverá. 
Dice que aquel que se queja de como terminara su cadáver (comido por los gusanos, etc) no es sincero ya que una vez muerto no sentira dolores ni preocupaciones, que es en vano ponerse triste   ya que tiene la dicha de encontrar en la muerte la vida eterna, y que una vez muerto nos hallamos en la misma situacion que si no hubiera nacido.

San Agustín de Hipona dijo lo siguiente:

La muerte no es nada, sólo he pasado a la habitación de al lado.
Yo soy yo, vosotros sois vosotros.
Lo que somos unos para los otros seguimos siéndolo
Dadme el nombre que siempre me habéis dado. Hablad de mí como siempre lo habéis hecho. No uséis un tono diferente.
No toméis un aire solemne y triste.
Seguid riendo de lo que nos hacía reír juntos. Rezad, sonreíd, pensad en mí.
Que mi nombre sea pronunciado como siempre lo ha sido, sin énfasis de ninguna clase, sin señal de sombra.
La vida es lo que siempre ha sido. El hilo no se ha cortado.
¿Por qué estaría yo fuera de vuestra mente? ¿Simplemente porque estoy fuera de vuestra vista?
Os espero; No estoy lejos, sólo al otro lado del camino.
¿Veis? Todo está bien.
No lloréis si me amabais. ¡Si conocierais el don de Dios y lo que es el Cielo! ¡Si pudierais oír el cántico de los Ángeles y verme en medio de ellos ¡Si pudierais ver con vuestros ojos los horizontes, los campos eternos y los nuevos senderos que atravieso! ¡Si por un instante pudierais contemplar como yo la belleza ante la cual todas las bellezas palidecen!
Creedme: Cuando la muerte venga a romper vuestras ligaduras como ha roto las que a mí me encadenaban\ y, cuando un día que Dios ha fijado y conoce, vuestra alma venga a este Cielo en el que os ha precedido la mía, ese día volveréis a ver a aquel que os amaba y que siempre os ama, y encontraréis su corazón con todas sus ternuras purificadas.
Volveréis a verme, pero transfigurado y feliz, no ya esperando la muerte, sino avanzando con vosotros por los senderos nuevos de la Luz y de la Vida, bebiendo con embriaguez a los pies de Dios un néctar del cual nadie se saciará jamás.
AMÉN.

Lo que San Agustín expresa es que después de la muerte esta la recompensa de lo todo lo que vivimos ya que estaremos en el paraíso junto con nuestro creador que es aquel ser mas bueno y puro, que nos ama sinceramente, y que aquel lugar en donde estaremos sera el mas hermoso que jamas hallamos visto y que en este mundo no hay belleza que pueda compararse. Por lo cual pide que cuando recordemos a aquel ser amado que la muerte nos quito no nos pongamos triste ya que una vez muerto se halla mejor que en vida.



Martínez Verónica.

La Muerte:
La muerte es personal e intransferible, nadie puede morir por nosotros, como no podemos retrasar ni cambiar la muerte de una persona por la de otra, la muerte es a la vez lo más individualizado e igualitario: en ese momento nadie es más ni menos que nadie. Otra cosa más sabemos de la muerte, morirse no pertenece a personas mayores ni enfermas, desde el primer momento que empezamos a vivir estamos preparados para morir. Por muy sanos que estemos no es raro morir y no es algo raro. Todo lo que sabemos acerca de la muerte es muy seguro, pero nadie puede contar como se vive desde uno mismo, se suele saber lo que es morirse, pero no lo que es morirme. Pero para dar sentido a la muerte e intentar explicar un poco el morirse siempre ha estado la religión, si la muerte no existiese no habría dioses.
Concepciones de Algunos filósofos:
Platón: En boca de Sócrates nos dice que la filosofía es aprender a morir.
Los estoicos: Decían que la filosofía es "un comentario sobre la muerte".
Montaigne: Decia Que filosofar es preparse para morir.
Hegel: La muerte es la negatividad máxima, que libera al espíritu encerrado en la naturaleza; el hombre es la muerte misma, el espíritu de Dios sobre lo dado, la violencia sobre lo existente para dialécticamente realizar el espíritu.
Heidegger: concibe al hombre como un "ser para la muerte". 

Epicuro decía: ¿Por qué ocuparme de la muerte? Cuando yo estoy, ella no está. Cuando ella está, yo no estoy.


Lucas More
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